Pitarque, es un pueblecito encantador de la comarca del Maestrazgoturolense. La ruta que nos llevará al nacimiento del río Pitarque u “Ojo la fuente” como dicen los del lugar, dista unos escasos 5 km. del pueblo y la ida y vuelta suponen algo más de dos horas.
El río Pitarque permite observar, tras épocas de abundantes lluvias o nevadas, reventando en cascadas desde los acantilados formados por escarpes de calizas cretácicas que jalonan el cañón del Malburgo por el que discurre. Durante el primer tramo del recorrido, hasta aproximadamente su mitad, se encuentra la zona ancha del valle. El paisaje aquí esta muy humanizado, -nogales, avellanos, manzanos, azarollos, etc. La mitad del camino hasta el nacimiento nos lo marca la ermita de la Virgen de la Peña, una pequeña edificación de planta rectangular y de mampostería encalada, huella de su paso por estas tierras de los caballeros hospitalarios.
A pocos metros de la Ermita encontramos un camino ascendente que nos llevaría a la cima de los cortados, pero nosotros seguiremos el camino que desciende.

El camino termina al lado de unas enormes plantas euforbias. Ahora cruzamos un puente de cemento sobre el río y continuamos por el lado de la roca viva, una enorme oquedad que forma un impresionante abrigo natural; pasamos junto a una especie de tubo o chimenea que en años húmedos vierte con estruendo un enorme chorro de agua. Hay que subir a una roca mediante unos escalones de hierro incustrados en ella y ante nosotros aparece una especie de gran vagina pétrea por la que manan las aguas subterráneas en estruendosa la torrentera. El agua que vierte es clara, transparente, cristalina y muy fría; creando una gran poza en la que retoza juguetona la trucha. La estancia en el lugar nos resulta tan atractiva y agradable, con el murmullo del río y el frescor que desprende en verano, que tratamos de alargar el tiempo y si es posible inmortalizarlo mediante numerosas tomas fotográficas. El regreso lo realizaremos por el mismo camino.
  
  
 

 
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